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sábado 12 de diciembre de 2009

¿Sabes cómo se produce... el hipo?


El hipo consiste en un espasmo involuntario de los músculos inspiratorios (diafragma y musculatura intercostal), acompañado de un cierre brusco de la glotis. Por lo tanto, a diferencia de la tos, no conlleva expulsión de aire.

Entre las causas, destacan las siguientes: El reflujo gastroesofágico (es decir, el paso de ácido desde el estómago hacia el esófago) es la causa más frecuente (hasta un 50% del total); las comidas copiosas, con gran acúmulo de gas en el estómago, la ingesta de alcohol, estados emocionales determinados (risa, estrés, ansiedad), determinadas enfermedades crónicas (insuficiencia renal, infarto de miocardio, procesos tumorales...), y otras causas menos frecuentes, estimulan el nervio vago.

Esta estimulación llega a nivel del centro del hipo (localizado en la parte alta de la médula espinal y zona reticular del encéfalo), quien activa los músculos antes referidos (diafragma e intecostales) para producir el espasmo que conocemos como hipo.

A diferencia de la tos, donde veíamos claramente una intención defensiva, en el caso del hipo se trata de un arco reflejo que, a priori, no parece tener ninguna función concreta.

¿Sabes cómo se produce... la tos?


Para definir la tos diríamos que se trata de una espiración explosiva, que se produce por un arco reflejo consistente, más o menos, en lo siguiente: Algo estimula o irrita a nivel de la pared de los bronquios (moco o alguna inflamación o infección).

El estímulo llega, vía nerviosa (nervio vago), al centro de la tos, localizado a nivel del bulbo raquídeo. Este centro, a su vez, envía una respuesta hacia los músculos localizados en la glotis (laringe), diafragma y musculatura intercostal, que se sincronizan, y producen una expulsión de aire de forma explosiva (lo que conocemos como tos).

La intención, como podemos suponer, es puramente defensiva (liberarnos de aquello que ha llegado hasta la pared bronquial).

Entre las causas de la tos, destacan, sin duda, los procesos infecciosos víricos (la reina es la traqueobronquitis). Por detrás de ellos situaríamos el asma (6%) y la neumonía (infección bacteriana de los pulmones) en un 5%. La insuficiencia cardíaca, algunos sustancias químicas, irritantes o no, y menos frecuentemente, enfermedades neoformativas, constituyen el abanico de causas posibles.

martes 8 de diciembre de 2009

¿Qué haces con los restos de medicamentos que no necesitas? No los tirarás al váter, ¿verdad?

Hace unos días pude escuchar en una emisora de radio de ámbito nacional una noticia curiosa: Al parecer, tanto la fauna como la flora de los ríos está siendo modificada por algo más que por el cambio climático.
Según el locutor, que citaba como fuente a Europa Press (ver noticia completa en su fuente original en el siguiente enlace: http://www.europapress.es/salud/noticia-concentracion-restos-farmacos-rios-provoca-perdida-biodiversidad-estudio-20091203181851.html), al ser estudiadas especies animales y vegetales que viven habitualmente en la cuenca del río Llobregat, en Catalunya, han podido comprobar que:

1. Ha disminuido la cantidad de especies animales.
2. Las plantas también han resultado afectadas, tanto en número como en tamaño.
3. Curiosamente, los mosquitos y moscas que rondaban el curso fluvial del citado río, son cada vez mayores (no explicaban cómo de mayores, pero sí que habían ganado tamaño).

¿Y la causa?

A nadie se le escapa el hecho que el cambio climático tiene efectos que pueden justificar estos hallazgos. No parece haber demasiadas dudas al respecto. Y, sin embargo, no ha sido el motivo principal esgrimido por el grupo investigador.
Al analizar el agua del río, se ha constatado la presencia de determinados medicamentos. Entre ellos, destacaban los antiinflamatorios, antihistamínicos, algunos antibióticos y aquellos destinados a disminuir los niveles de colesterol en la sangre.
Especialmente perniciosos han sido considerados los antiinflamatorios, entre los que se ha evidenciado la presencia masiva de ibuprofeno y diclofenaco.

¿Y cómo han llegado al río?

Evidentemente, a través de las aguas residuales que, pese a ser tratadas en las estaciones correspondientes, no consiguen desprenderse de los medicamentos que llevan disueltos.
Teniendo en cuenta que las aguas residuales proceden de nuestros lavabos y sanitarios (váteres…)… pues…

¿Y qué podemos hacer con los medicamentos cuando ya no los necesitamos?

En el estudio tampoco quedaba claro si se trataba de medicamentos caducados o no (intuyo que es imposible, hoy en día, saber eso a partir de una muestra microscópica extraída de las aguas contaminadas de un río). Supongamos que no todos estaban caducados. ¿No hubiese sido mejor llevarlos a un centro de recogida para que se pudiesen beneficiar aquellas personas sin medios económicos suficientes?
¿Y si estaban caducados?
En ese caso, en las farmacias hay bidones de recogida de fármacos para llevarlos a una planta “gestora” de residuos. Mucho más ecológico, sin duda.
Pero, una vez más, la pereza nos detiene a la hora de hacer lo correcto.

jueves 3 de diciembre de 2009

¿Las rubias son menos inteligentes que las morenas?




A priori, podríamos pensar que esa afirmación no tiene base científica. Pero, pese a ello, y como persona muy influida por la ciencia y el empirismo, me puse a buscar en los archivos médicos (Medline, PubMed, Oldmedline…) algún artículo donde se hubiese estudiado tal cuestión. A esto es a lo que denominamos búsqueda bibliográfica (http://fcm.uncu.edu.ar/4-Biblioteca/tutoriales/busqueda.htm) .
No todos servían, a priori. Existe en estadística lo que se denomina grado de evidencia (ver inicio de la página 2 del enlace siguiente: http://www.svpd.org/mbe/niveles-grados.pdf). Según el mismo, no todos los estudios son igual de fiables, ni sus conclusiones son igual de categóricas.
Así, siguiendo el esquema que marca el grado de evidencia, comencé buscando algún ensayo clínico. Un ejemplo típico hubiera sido aquel en que se hubiesen dividido las mujeres en dos grupos: Uno formado por morenas y otro por rubias. Las castañas y las pelirrojas, por tanto, quedarían excluidas del estudio. En ambos grupos se pasarían los mismos tests, y se estudiarían y compararían los resultados. A priori, sencillo de entender. Y no demasiado complicado ni caro de llevar a cabo. Pese a ello, no había ningún estudio que cumpliese estas premisas. Pero no desesperé.
Cuando no existe ningún ensayo clínico que justifique un hecho determinado, hemos de ir a buscar estudios de cohortes (http://es.wikipedia.org/wiki/Estudio_de_cohorte). En nuestro caso, y para entender en qué consistiría un estudio de cohortes, deberíamos estudiar por separado a las rubias y las morenas. De entre las rubias, cogeríamos las inteligentes, y las dividiríamos entre el total de rubias. De aquí obtendríamos una cifra determinada (n). Luego estudiaríamos a las morenas. Señalaríamos a las inteligentes, y las dividiríamos entre el total de morenas. De ahí obtendríamos una cifra determinada (m).
Al dividir n/m se obtendría el valor buscado que, en nuestro caso, sería el Riesgo Relativo (http://es.wikipedia.org/wiki/Riesgo_relativo) de ser inteligente si se es rubia. Tampoco habían estudios así (¡qué extraño!).
Por tanto, me conformé ya con buscar un estudio de casos y controles (http://es.wikipedia.org/wiki/Estudio_de_casos_y_controles). La estructura de este tipo de estudio, aplicado a nuestro caso, valoraría, por un lado, a las personas menos inteligentes; y por otro, a las más avispadas. Así, se formarían cuatro grupos:
- Entre las inteligentes: El grupo de las rubias (r) y el de las morenas (m).
- Entre las menos listas: El grupo de las rubias (nr) y el de las morenas (nm).
Y los fui enlazando entre sí: rubias inteligentes/morenas inteligentes, y todo ello dividido entre Rubias no inteligentes/morenas no inteligentes
Se obtiene el denominado OR (Odds ratio, o razón de desventaja (http://es.wikipedia.org/wiki/Odds_ratio) ), típico de este tipo de estudios, y que permitiría hacernos una idea de aquello que buscábamos. Pero tampoco nadie ha invertido dinero en estudiar algo así.
Es por ello que sólo podemos recurrir a los casos conocidos por cada uno de nosotros (sería el correspondiente a las denominadas Series de casos (http://es.wikipedia.org/wiki/Serie_de_casos) ). Poca evidencia científica, sin duda. Más que nada porque todos conocemos, a nuestro alrededor, rubias y morenas, inteligentes y menos preparadas, y todas las mezclas posibles entre los cuatro conceptos.
Bueno… ¿y qué hacemos ahora?... Porque seguimos sin saber si las rubias son menos capaces que las morenas… Y ya hemos buscado todos los estudios estadísticos posibles, sin resultado… Pero… ¡espera! ¡Ya sé! Con el nivel de evidencia más bajo encontramos la Opinión de los expertos. Sí, ya sé que tiene poca evidencia científica, pero no tenemos otras opciones. Así, pues, ¿qué opinais vosotros, expertos en la materia? ¿Son menos inteligentes las rubias que las morenas? ¿Se puede hacer esto extensivo a los hombres? Gracias por vuestra colaboración. Os informaré de los resultados.

miércoles 2 de diciembre de 2009

¿Te olvidas de las cosas frecuenteente?

¿Te olvidas de las cosas frecuentemente?

Cuando llegas a un lugar concreto (una habitación, por ejemplo), ¿te das cuenta que no sabes qué has ido a hacer allí? ¿Olvidas las cosas frecuentemente?
Si así es, no creas que se trata de algo poco común. A la consulta son muchas las personas que acuden refiriendo “pérdidas puntuales de memoria”. En realidad, no les preocupa olvidar alguna cosa poco relevante. Porque la mayoría de las veces se trata de cuestiones banales: Coger un cubierto, mirar un libro… Raramente olvidamos cerrar el gas, sacar al chiquillo de la bañera, hacer la comida a mediodía… Ciertamente angustia otra cosa: La posibilidad de padecer un proceso de deterioro cognitivo (una demencia).
Todos conocemos personas, más o menos cercanas, que padecen una enfermedad de este tipo. Y sorprende ver cómo, poco a poco, dejan de ser ellos. Como si el ser que conocimos abandonase el cuerpo y dejase que lo habitase alguien sin alma, sin capacidad de alegrarse y sonreir, que no nos reconoce. Es duro vivir al lado de una persona que padece esta dolencia cuando lo amamos tanto.
Pero el artículo de hoy no trata sobre la demencia como tal. En realidad, intenta poner un punto de cordura sobre la cuestión de si el hecho de olvidar cosas ocasionalmente puede significar que estamos inmersos en un proceso de deterioro cognitivo (o demencia).
A los pacientes que vienen a consulta por las citadas “pérdidas de memoria”, jóvenes la mayoría de ellos para padecer una enfermedad como el Alzheimer, siempre les pongo el mismo ejemplo:
“-Si yo le preguntase de qué color es la camisa que lleva bajo la bata mi compañera de la planta baja, ¿sabría responderme?”
Y es que, en el proceso de memorización de algún hecho, lo primero que ha de darse es la fijación del dato a recordar. Es decir, que si no hemos prestado atención a aquello que hemos de recordar, el proceso queda abortado. Y la mayoría de personas que refieren no acordarse de las cosas en realidad están centradas en otras cuestiones: Están nerviosas por algún aspecto familiar o laboral, o están pensando en algún examen pendiente, por ejemplo. El resultado, no saben qué han de memorizar. No se fijan. Y por tanto, no lo consiguen.
Aún recuerdo a nuestro neurólogo de referencia quien, durante un curso en el que hablábamos de los deterioros cognitivos, pidió ayuda a una paciente derivada a su servicio por sospecha de demencia. Para demostrarnos que no estábamos ante un proceso de tal índole, le preguntó cosas como: ¿Sabe usted qué pasó en 2001 en Nueva York? ¿Sabe usted cómo se llaman los Reyes de nuestro país? Evidentemente, la mujer contestó correctamente ambas cuestiones, quedando claro que no padecía una demencia. Al reinterrogarla, supimos que estaba pendiente de algunos problemas con su hijo, que la tenían muy nerviosa. Falta de concentración, como decíamos.
De todas formas, existe un test, que es el que utilizamos en los centros de salud más frecuentemente ante la sospecha de esta enfermedad. Se trata del test de Pfeiffer (http://audioconsejosmedicos.blogspot.com/search/label/Demencia%3A%20Test%20de%20Pfeiffer). Son 10 preguntas, a simple vista muy sencillas de responder, pero no tanto para aquella persona con rasgos de deterioro cognitivo. Existen otros tests, como el de Lobo (http://audioconsejosmedicos.blogspot.com/2009/12/padezco-una-demencia-test-de-lobo.html), o su versión americana original (el minimental), que también utilizamos en los centros de primaria; pero son tests que requieren de algo más de tiempo para contestarlos.
Así si quieren comprobar que, realmente, no tienen ninguna pérdida de memoria, los invito a realizar, al menos, el test de Pfeiffer (http://audioconsejosmedicos.blogspot.com/search/label/Demencia%3A%20Test%20de%20Pfeiffer) . No les llevará más de dos minutos, y se quedarán tranquilos.

¿Padezco una demencia?: Test de Lobo

TEST DE LOBO para la valoración del Deterioro cognitivo

Preguntas de ORIENTACION
-Temporal (5 puntos)
Dígame el día de la semana................
Fecha................... Mes...................
Estación............... Año...................

- Espacial (5 puntos)
Dígame dónde estamos..........
Planta........ Ciudad.......
Provincia .............. País .............

MEMORIA DE FIJACION (Decir al paciente que vamos a explorar su memoria)
Repita estas tres palabras: PESETA - CABALLO-MANZANA
(Luego repetirlas hasta que las aprenda, hasta 6 veces, y
anotar el número de veces que se han repetido .........)
... / (3 puntos)

Pregunta de CÁLCULO (5 puntos)
Si tiene 30 pesetas y me las va dando de 3 en 3, ¿cuántas le
van quedando?
.... / .... / .... / .... / .... / .... / .... / .... / .... / ....
Repita 5-9-2 (repetirlos hasta que los aprenda y anotar el
número de intentos, ......).
Ahora, repítalos hacia atrás.
... / (3 puntos)
MEMORIA DE EVOCACIÓN
Recuerde las tres palabras que le he dicho antes ... / (3 puntos)

Preguntas de LENGUAJE Y CONSTRUCCION
Mostrar un bolígrafo y un reloj y preguntar qué son ... / (2)
Repita esta frase: En un trigal había cinco perros ... / (1)
Una manzana y una pera son frutas, ¿verdad?
¿Qué son el rojo y el verde?
¿Qué son el perro y el gato?
... / (2)
Le decimos de palabra esto y vemos qué hace: "Coja este papel con la mano derecha, dóblelo por la mitad y tírelo al suelo"
... / (3)
Le escribimos una nota y le decimos que haga lo que pone en ella ("cierre los ojos") ... / (1)
Escriba una frase ... / (1)

Copie este dibujo exactamente. ... / (1)

Resultado:
> 29 Normal
29-24 Discreto déficit
< 24 Deterioro cognitivo
< 20 Deterioro cognitivo importante. Sugestivo de demencia
< 15 Deterioro cognitivo grave

¿Padezco una demencia?: Test de Pfeiffer

TEST de Pfeiffer:
1. ¿Cuál es la fecha de hoy?
2. ¿Qué día de la semana es?
3. ¿Cómo se llama este lugar donde estamos?
4. ¿Cuál es su número de teléfono? Si el paciente no tiene teléfono: ¿Cómo se llama la
calle donde vive?
5. ¿Qué edad tiene?
6. ¿Cuál es su fecha de nacimiento?
7. ¿Quién es el presidente del gobierno español actualmente?
8. ¿Cómo se llama el anterior presidente del gobierno?
9. ¿Cuál era el nombre de soltera (nombre y dos apellidos) de su madre?
10. Reste 3 a 20 y siga restando 3 a cada nueva cifra hasta llegar a 0
Puntuación de errores (sobre 10).
Añada un punto si el paciente pasó de la escuela secundaria; reste uno si el paciente no
pasó de la escuela primaria.
Puntuación:
De 0 a 2 errores: función intelectual intacta.
De 3 a 4 errores: deterioro intelectual leve.
De 5 a 7 errores: deterioro intelectual moderado.
De 8 a 10 errores: deterioro intelectual grave.